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La familia de la mujer fallecida en Aceuchal con coronavirus: «¿Hay derecho a dejar morir a una persona joven asfixiada en su casa por la gestión que están haciendo de la Atención Primaria?

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La familia de Julia Rangel Campos, vecina de Aceuchal fallecida con coronavirus, ha mostrado públicamente su dolor, consternación e indignación por la muerte de Julia, que no presentaba patologías previas.

Ana Belén, su nuera, vecina de Villafranca, ha remitido una misiva al consejero Vergeles en el que le plantea si hay derecho “a dejar morir a una persona joven asfixiada en su casa por la gestión que están haciendo de la Atención Primaria”.

Ana Belen solicita, aparte de las acciones judiciales que pueda emprender la familia, que se abra expediente disciplinario y sancionador a los responsables y facultativos “que omitieron las llamadas reiteradas alertando del estado en el que cual se encontraba” y que “ante la gravedad de los hechos, así como el desenlace del mismo, solicito responsabilidad patrimonial y que se depuren todas las responsabilidades”.

Ana Belén relata cronológicamente en su misiva los hechos: “Con fecha 11 de octubre, mi suegra acude al PAC de Aceuchal, localidad en la que reside al encontrarse mal. Se le solicita PCR, siendo realizada y dando positivo tanto ella como su marido y uno de sus hijos. Tanto su hijo como su marido realizan numerosas llamadas, las cuales deben estar registradas, siendo la respuesta que es su centro de salud el responsable de ir a valorarla ya que se encuentra mal y manifiesta que se asfixia. El día 15, realizan la llamada al 112 y a su centro de salud, y la respuesta es que están muy saturados, y la llaman pasados dos o tres horas para decirle que eso es normal sin valorarla…, solo por vía telefónica. Y se atreven a prescribirle medicación sin previa valoración. El día 16, continua igual, y así se puede demostrar por los whatsapp enviados a familiares y conocidos cuando le preguntan al hijo por su madre. Siguen sin recibir llamada de su médico de familia a pesar de las llamadas realizadas en la que informaban que se fatigaba y que se ahogaba, pero siguen considerando, supongo que al ser joven sin patologías previas, que no requiere de una valoración in situ, y que por teléfono se soluciona todo. El día 17, continua con fiebre de 39 grados. El día 18, vuelven a llamar al 112 en varias ocasiones, así como al centro de salud, porque estaba muy decaída y desorientada, y usted que es médico (Vergeles) puede intuir que todo se podía deber a la falta de oxigenación que estaba teniendo. Incluso les informan que está echando espuma por la boca…, y tiene el valor de seguir prescribiendo ansiolíticos y decirle que eso es de los nervios, y todo esto vía telefónica, hasta que el día 19, a las 7 horas, vuelven a llamar porque ya no responde, y en esos momentos cuando la pobre está casi muerta, deciden trasladarla al hospital Tierra de Barros, falleciendo a los pocos minutos. ¿Cree usted señor consejero que hay derecho a esto, a dejar morir a una persona joven en su casa asfixiada por la gestión que están haciendo de la Atención Primaria? ¿Hay derecho a esto? Póngase en el lugar de esta familia, de su marido, de sus hijos, y piense por unos momentos que haría si le pasara esto a usted. Le puedo asegurar que cuando la familia coja fuerzas esto no va a quedar en el olvido. ¿Cree que se puede seguir atendiendo vía telefónica a las personas? ¿Cuántas más tienen que morir en estas circunstancias para que tomen medidas?

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