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Radiografía del regadío: 2.000 km de tuberías y tres balsas de 13 hectómetros cúbicos

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La UTE Tierra de Barros, formada por las empresas Navier, Improesa e Ingenova, que está redactando el proyecto del regadío de Tierra de Barros, ofreció el pasado jueves un avance de su trabajo en una charla previa a la asamblea general de la Comunidad de Regantes. Al acto acudieron el alcalde de Almendralejo, José María Ramírez, y el secretario general de Desarrollo Rural, Manuel Mejías.

Mejías, que atendió a la prensa antes de la charla, volvió a insistir en la “certidumbre” del proyecto ante las dudas que origina el mismo, pero con la necesidad de que sea declarado de interés general por el Gobierno de España, previo paso por el Parlamento que tendrá que dar el visto bueno a una ley que posibilite la declaración. 

El presidente de la Comunidad de Regantes, Isidro Hurtado, insiste en que no hay paso atrás y que se hará “sí o si”; y el alcalde Ramírez encabeza el “apoyo” de toda la corporación municipal.

Hay que recordar que el regadío de Tierra de Barros, que incluye 15 mil hectáreas, costaría unos 190 millones de euros, a pagar, a partes iguales, por el Gobierno central, Junta de Extremadura y regantes. 

A día de hoy, tenemos una UTE que esta redactando un proyecto de ejecución que estará listo para mayo o junio de 2020.

La UTE dio muestra el jueves de llevar los trabajos bastante avanzados.

Los datos aportados dejan a las claras la magnitud del proyecto.

En el estudio previo y de alternativas se nos presentan novedades, se introducen nuevos planteamientos, atendiendo, de forma especial, a criterios de explotación de las obras e instalaciones. Y aquí es donde aparece la construcción de una planta fotovoltaica “para la reducción sustancial del coste de la energía eléctrica y del volumen de almacenamiento en balsas”.

Y también “la mejora de la garantía de servicio de obras e instalaciones principales, teniendo en cuenta las tipologías constructivas más sobrias, duraderas y funcionales, con claras ventajas a la hora de su operación y mantenimiento, y márgenes de dimensionamiento necesarios para el restablecimiento del servicio tras averías; y la reducción de costes de explotación y aumento de la calidad de servicio mediante el telecontrol y automatización de todas las instalaciones hidráulicas y eléctricas”.

La idea es utilizar la energía solar y la tarifa eléctrica PS 6 (nocturna y, por tanto, más económica).

La planta fotovoltaica tendría una potencia de 10 megawatios, prácticamente la demanda de las instalaciones. Incluso, se podría vender el excedente de electricidad generado por la planta, pero eso es otra historia. En una instalación de este tipo la energía se genera a través de la radiación solar, pero no se puede almacenar, por lo que, de noche o con ausencia de sol, hay que surtirse de la energía eléctrica convencional. 

En el avance de la UTE se dijo que las balsas -hay tres: Almendralejo, Villafranca y Villalba- almacenarán un 25 por ciento de los 41,47 hm3 de agua embalsados destinados al regadío. Estamos hablando de 13 hm3, para unas 3.200 horas al año: “No habrá problemas de agua durante la campaña”, comentan desde la UTE.

El proyecto, con la fotovoltaica, fija en 58 millones de euros el coste de la misma más las balsas y la energía (estimación para 25 años), unos 30 millones de euros menos de lo previsto inicialmente (sin fotovoltaica); y con una reducción de los costes de energía de hasta un 80 por ciento.

La magnitud de la obra queda de manifiesto con el hecho, por ejemplo, de que se instalarían cerca de 2.000 kilómetros de tuberías: 100 de la red principal, 600 de la secundaria y 1.200 de la terciaria; y 65 kilómetros de líneas eléctricas de media tensión.

Las infraestructuras principales estarían en la presa de Alange. Las redes irían a desembocar en 19 sectores, con una media de 800 hectáreas por sector. La terciaria llegaría a todas las parcelas.

En Alange, el agua, a través de una canalización, iría a una estación de bombeo, después a una primera balsa de regulación, y luego, el bombeo de reimpulsión la llevaría a la estación de Almendralejo. Estamos hablando de 3.500 litros por segundo.

La balsa de Almendralejo, con decenas de hectáreas de ocupación, “es el corazón del regadío. Toda el agua pasa por ahí”. Cuenta con un dique reforzado especial ante emergencias y contingencias. Al lado, se construiría un edificio múltiple para la Comunidad de Regantes, con una nave-almacén de 500 metros cuadrados.

La UTE también hizo referencia al riego de las parcelas a través de la red terciaria: “Las parcelas que componen la zona regable se abastecen a través de hidrantes (bocas de riego). Las parcelas con superficie menor de 7,5 ha se agrupan en hidrantes de agrupación, hasta un máximo de 10 tomas por hidrante o 20 hectáreas. De los hidrantes de agrupación parten las conducciones terciarias hasta cada una de las parcelas que las componen. Las parcelas de superficie mayor de 7,5 hectáreas se abastecen a través de hidrantes individuales. En el caso de parcelas de más de 40 hectáreas se dispone de hidrantes individuales en paralelo. El grado de cobertura de servicio es máximo. La propia red terciaria tiene una longitud total próxima a los 1.200 km de longitud”.

Como ven, una obra mayúscula que necesita de una financiación pública y privada como nunca antes se ha conocido por estos lares.

De momento, la UTE sigue trabajando en la redacción del proyecto. 

Los casi 200 millones de euros que cuesta la empresa son palabras mayores. El regadío, ¿será una realidad o una ensoñación?

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